PMF #1

Qué es la fiebre

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Diarrea en los niños

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Que ocurre si un niño tiene vómitos

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Al niño parece que le duele la tripa

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Los golpes en la cabeza: el traumatismo craneoencefálico

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Asma infantil

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Meninigitis

Qué es la fiebre

Se define como la elevación de la temperatura corporal (axilar) por encima de los 38ºC. En la mayor parte de los casos es debida a un proceso infeccioso, aunque existen otras causas (deshidratación, golpe de calor, fármacos, patología del sistema nervioso central, etc). Los niños menores de 3 meses siempre deben ser reconocidos en un servicio de Urgencias, pues en ellos las infecciones pueden ser graves. El tratamiento de la fiebre se basa en medidas físicas (paños húmedos, baños de agua templada, etc) y farmacológicas (paracetamol, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, etc).

Diarrea en los niños

Es el aumento en la frecuencia, disminución de la consistencia o cambio en las características habituales de las heces. En los niños suelen ser debidas a infecciones víricas (sobre todo en invierno) o bacterianas (más en verano). El peligro de las diarreas reside fundamentalmente en el riesgo de deshidratación (especialmente en los niños más pequeños). El tratamiento consiste en la rehidratación oral (con sueros hiposódicos) o intravenosa (si además de diarrea hay vómitos incohercibles).

Que ocurre si un niño tiene vómitos

El vómito es la expulsión de modo brusco de sustancias del contenido gástrico más o menos modificadas. Existen muchas causas que los pueden desencadenar (infecciones, obstrucciones intestinales, trastornos metabólicos, intoxicaciones, etc). Deben ser evaluados por un Pediatra para averiguar su origen y así poder tratarlos correctamente.

Al niño parece que le duele la tripa

El dolor abdominal es un motivo de consulta muy frecuente en Pediatría. Las causas que lo pueden producir son muy numerosas pudiendo ser desde procesos banales (ej: transgresión dietética) hasta procesos graves que pueden comprometer la vida del niño (apendicitis, obstrucciones intestinales, sangrados digestivos, etc). Es importante fijarse en la localización del dolor, la forma de aparición (brusca o insidiosa), los síntomas acompañantes (fiebre, diarrea, vómitos, heces con sangre, etc), la edad y el sexo del paciente, antecedentes de traumatismos, etc. Dada la heterogenicidad de este cuadro todos los niños deberían ser evaluados por un especialista en Pediatría.

Los golpes en la cabeza: el traumatismo craneoencefálico

Los golpes en la cabeza son muy frecuentes en la infancia. Debemos fijarnos si tras el traumatismo el niño ha perdido el conocimiento o ha roto a llorar rápidamente, si presenta vómitos de repetición, somnolencia, irritabilidad o comportamientos anómalos. Es muy importante que el niño sea evaluado en un servicio de Urgencias, puesto que en ocasiones es necesario el ingreso durante 24 horas para observación e incluso la realización de un scanner cerebral.

Asma infantil

Se trata de un cuadro de dificultad respiratoria debido a una hiperreactividad de la mucosa de los bronquios ante determinados alergenos (polvo, epitelio de animales, polen de plantas, etc). Es una enfermedad crónica con exacerbaciones puntuales que pueden llegar a ser graves. El tratamiento es complejo y precisa frecuentemente de varios medicamentos que a veces hay que administrarlos en forma de aerosol ( broncodilatadores, corticoides, etc). En estos niños es fundamental un seguimiento estrecho a largo plazo por un especialista.

Meninigitis

Se trata de una inflamación de las membranas que envuelven al cerebro y a la médula espinal (meninges). Puede ser debida a infecciones por virus (meningitis viral) o bacterias (meningitis bacteriana) siendo ésta última realmente grave. Son muy poco frecuentes pero es importante conocer algunas características de las meningitis bacterianas. Clínicamente se identifican porque el niño presenta fiebre muy alta de forma súbita, rebelde a los tratamientos antitérmicos habituales, acompañada de cefalea intensa, vómitos proyectivos, decaimiento, rigidez de nuca y, en ocasiones, unas manchas violáceas en la piel que no desaparecen a la presión llamadas petequias (signo de gravedad extrema). Para su diagnóstico hay que realizar una punción lumbar con el objetivo de analizar el líquido cefalorraquídeo. Siempre que se tenga una sospecha de meningitis hay que acudir sin demora a un servicio de Urgencias.