PMF #1

¿Por qué mi hijo mete los pies y tiene los pies planos?

PMF #2

¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de operar una fractura?

PMF #3

¿Es bueno el deporte?

PMF #4

¿Qué es una artroscopia?

PMF #5

¿Por qué me duele la espalda y cómo puedo prevenirlo?

PMF #6

¿Qué es y cómo se previene la osteoporosis?

PMF #7

¿Qué es, cómo se trata y cómo se previene la artrosis?

PMF #8

¿Qué es y cuánto dura una prótesis articular?

PMF #9

¿Qué es este bulto?

PMF #10

¿Por qué me duele todo?

¿Por qué mi hijo mete los pies y tiene los pies planos?

El motivo habitual de que un niño "meta los pies" es una torsión fisiológica de los miembros inferiores durante el crecimiento que se resuelve espontáneamente en el transcurso del tiempo. No obstante, es fundamental su valoración por el ortopeda infantil para confirmar el diagnóstico, en cuyo caso no suele precisar ningún tratamiento.

Durante el primer año de vida es normal una actitud de rotación externa de las extremidades inferiores. Durante los 3 primeros años es normal que el niño camine con los pies "hacia adentro" debido a una rotación interna de la tibia y a lo que se denomina antetorsión femoral, que también suele corregirse espontáneamente durante el crecimiento. Las piernas del niño a esta edad tienen una disposición "en paréntesis" (genu varo). Finalmente, entre los 3 y los 7 años de edad, las piernas del niño adoptan una disposición "en equis" (genu valgo).

En los pies, es normal la inclinación hacia dentro de la parte anterior del pie durante el primer año de vida (metatarso varo flexible) y un falso pie plano. Este pie plano se considera fisiológico hasta la edad de 4 años y habitualmente se atribuye a la ocupación de la bóveda plantar por una espesa capa de grasa y a la hiperlaxitud de los niños a esta edad. Cuando la disminución de la bóveda plantar en carga persiste hablamos de pie plano valgo infantil, y su evolución suele ser favorable, aunque puede requerir algún tipo de tratamiento. No obstante, en todos los casos será el ortopeda infantil el que lo decida.

¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de operar una fractura?

El objetivo del tratamiento de una fractura es la recuperación de la morfología y, sobre todo, de la función del miembro fracturado en un periodo de tiempo lo más corto posible con una consolidación (unión ósea) normal. Se consigue mediante la reducción de la fractura (cuando está desplazada), la contención de la misma (inmovilización) hasta la consolidación, y la rehabilitación. Tanto la reducción como la contención se pueden conseguir con métodos ortopédicos o quirúrgicos.

Las populares escayolas constituyen el método de inmovilización más frecuente, y deben mantenerse el mínimo tiempo necesario, hasta que la consolidación de la fractura permita que se contenga "por sí misma". Cuando la inmovilización con escayolas se prolonga en el tiempo ocasiona rigideces articulares, trastornos tróficos tisulares y, sobre todo en los miembros inferiores, riesgos tromboembólicos. La cirugía suele reducir estas complicaciones y acelerar la restauración de la función perdida en el miembro fracturado. Sin embargo, tiene los inconvenientes del riesgo anestésico, de la infección, de poder interferir con la consolidación natural de la fractura y otras. De manera genérica, se operan las fracturas consideradas inestables, en las que es insuficiente la contención exclusivamente con una escayola, las fracturas abiertas y las de otros casos particulares.

¿Es bueno el deporte?

Por supuesto, pero, como todas las cosas, en su justa medida, siempre adaptado a las capacidades del individuo que lo practica y asesorado por un especialista en la materia. De lo contrario, suele ser generador de patologías muy variadas.

¿Qué es una artroscopia?

La artroscopia es una técnica de diagnóstico y de tratamiento realizada en el interior de una cavidad articular bajo el control directo de la vista. Por realizarse a través de un mínimo abordaje, tiene una pequeña morbilidad y permite una relativamente rápida recuperación postoperatoria.

La mayor parte de las artroscopias se realizan en la rodilla, y su indicación más frecuente es el diagnóstico y el tratamiento de los meniscos rotos. También permite evaluar y tratar lesiones ligamentarias, sinoviales y condrales, y permite lavados articulares en rodillas artrósicas. En otras articulaciones, sobre todo en el hombro, también puede estar indicada.

¿Por qué me duele la espalda y cómo puedo prevenirlo?

El dolor de espalda lumbar (lumbalgia o lumbago) afecta al 80% de la población adulta en algún momento de la vida. Sus causas pueden ser múltiples: sobrecargas musculares, contusiones y fracturas, problemas de la piel, hernias de disco, estrecheces del canal vertebral, infecciones, tumores, enfermedades alejadas de la espalda en las que el dolor se refiere allí (pancreatitis, enfermedades intestinales, prostatitis, aneurismas abdominales), etc. Aunque algunas de ellas son graves (lo que determinará el especialista), la mayoría son problemas mecánicos debidos a la artrosis, los traumatismos y/o los microtraumatismos. Éstos suelen depender de los esfuerzos a los que la espalda está sometida y de la forma en la que trabaja, sin olvidar que hay circunstancias sociales y psico-afectivas que pueden desencadenar y/o mantener el dolor.

El tratamiento de las lumbalgias agudas benignas se resume en reposo, calor, fisioterapia y la oportuna medicación. El de los casos cronificados (aproximadamente el 10% del total), donde el dolor en sí se convierte en enfermedad, es más complejo. En todos los casos, cuando la sintomatología lo permite, es conveniente la adopción de normas higiénico-dietéticas y la rehabilitación de la musculatura de la espalda. Los ejercicios recomendados se realizarían preferiblemente en la clínica de Fisioterapia o en el domicilio de los pacientes con las pautas que el fisioterapeuta establezca, dedicando un mínimo de 10 minutos diarios a ellos.

¿Qué es y cómo se previene la osteoporosis?

La osteoporosis es una pérdida de la masa ósea. Debilita los huesos y los predispone a las fracturas. Ocurre de manera fisiológica en todas las personas a partir de una determinada edad, sobre todo en las mujeres después de la menopausia, y a ella contribuyen la falta de ejercicio físico, las dietas pobres en calcio, el consumo de alcohol y tabaco, etc.

Las medidas preventivas más eficaces son el ejercicio físico diario (ideal en forma de paseos al sol en las personas que no pueden realizarlo de otra manera), y una alimentación adecuada. También es eficaz prevenir las caídas (graduando la vista, controlando la tensión arterial, teniendo cuidado con las escaleras y los suelos resbaladizos, etc); no levantar pesos ni hacer esfuerzos que obliguen a doblar la espalda en exceso; no usar asientos o butacas muy blandos y hundidos (mejor rígidos y con apoyabrazos); y dormir en camas duras con almohadas blandas, así como levantarse lentamente y con suavidad, ayudándose de las manos.

En relación con la alimentación, se recomienda el consumo de productos ricos en calcio y en vitamina D, que facilita la absorción del calcio, y los alimentos ricos en vitamina C. Por el contrario, debe evitarse el consumo de café, alcohol y tabaco, y las dietas con exceso de proteínas. También es conveniente reducir el consumo de pan y sal. Los productos más ricos en calcio son la leche y los derivados lácteos (queso, yoghourt, etc.), preferiblemente desnatados. Otros alimentos que contienen calcio son las alubias, los vegetales, el pan, las sardinas, el salmón, las gambas, las ostras, etc. Contienen vitamina D el aceite de pescado, la yema de huevo, la mantequilla, las zanahorias y las leches enriquecidas. Son ricos en vitamina C las frutas y las verduras. Finalmente, las proteínas animales abundan en las carnes y en los pescados.

¿Qué es, cómo se trata y cómo se previene la artrosis?

La artrosis es una enfermedad articular caracterizada por la destrucción del cartílago que normalmente recubre los extremos de los huesos para facilitar su fricción. Afecta, sobre todo, a las manos, a la columna vertebral, a las rodillas y a las caderas, y su frecuencia aumenta con la edad.

Los objetivos del tratamiento de la artrosis son controlar el dolor y la discapacidad que ocasiona, y retrasar la destrucción del cartílago articular. En todos los casos, el tratamiento debe ser individualizado y secuencial: dictado por la evolución de la enfermedad (no irremediablemente invalidante) y comenzando por los métodos terapéuticos de menor morbilidad (los menos agresivos para el paciente). Así, por ejemplo, antes de la cirugía debe recurrirse a las medidas farmacológicas, a la educación al paciente y a su familia mediante programas y cursos de autocuidado, a la fisioterapia y a las terapias ocupacionales, a las ortesis e, incluso, a las medicinas complementarias y alternativas (aunque su eficacia se deba muchas veces al efecto placebo).

En la actualidad, los únicos factores de riesgo potencialmente modificables para prevenir la artrosis son la obesidad, el "stress" mecánico articular y los traumatismos articulares. La eficacia clínica de las recientemente denominadas drogas modificadoras de la enfermedad artrósica es controvertida, y prácticamente se limita al campo experimental. Lo mismo ocurre con otros tratamientos "restauradores" de las superficies articulares, como son los transplantes celulares, los factores de crecimiento y las matrices artificiales.

¿Qué es y cuánto dura una prótesis articular?

El cartílago articular adulto no tiene capacidad para repararse. Por este motivo, el único tratamiento actual posible cuando el daño de aquél es severo y extenso consiste en la sustitución de la superficie articular dañada por una prótesis.

Una prótesis es un implante artificial adaptado y fijado a los extremos óseos articulares para intentar reproducir la función de la primitiva articulación. La componen materiales "biocompatibles" (no rechazados por el organismo), como son aleaciones de diferentes metales, polímeros como el cemento óseo o el polietileno, y cerámicas. En ausencia de complicaciones infecciosas y de otro tipo, la duración o supervivencia de una prótesis depende del desgaste de sus superficies articulares y de la calidad de su fijación al hueso huésped. La supervivencia aproximada de las prótesis de cadera y rodilla a los 10 y 15 años de su implantación es del 90% y 80%, respectivamente.

¿Qué es este bulto?

La causa de un bulto puede ser muy variada: banal (como, por ejemplo, un quiste sinovial en la muñeca) o grave (como, por ejemplo, un tumor maligno del hueso o de las partes blandas). En la evaluación de un bulto se considera la edad del paciente y las características de la tumoración: localización, tamaño, profundidad, consistencia, velocidad de crecimiento, relaciones con los tejidos de vecindad, sintomatología que pueda ocasionar, etc. En base a todo ello se orienta la naturaleza de la lesión y su manejo posterior.

Los tumores malignos originados en el hueso son poco frecuentes. En una población de 100.000 habitantes se diagnosticaría uno cada año. Los tumores malignos originados en las partes blandas son dos veces más frecuentes que los óseos. No obstante, la mayoría de los tumores de las partes blandas son benignos (100 benignos por cada uno maligno). De manera general, un bulto atribuído a un tumor benigno después de terminado el crecimiento que se hace doloroso y de repente comienza a doler debe ser evaluado sin tardanza por el traumatólogo.

¿Por qué me duele todo?

La expresión de "me duele todo" puede ser la manifestación de patologías muy distintas, lo que hace difícil su valoración. Son causa de dolores generalizados musculoesqueléticos distintas enfermedades de naturaleza reumática, infecciosa, metabólica, tumoral o psiquiátrica. La causa más frecuente de la queja es la denominada fibromialgia, que afecta al 2-4% de la población general. Otra causa frecuente es la poliartrosis.

La causa de la fibromialgia es desconocida, aunque puede desencadenarla cualquier acontecimiento que altere la salud (física, psíquica o social) del individuo, habitualmente del sexo femenino. El diagnóstico de la enfermedad es eminentemente clínico y el tratamiento combina la psicoterapia, el ejercicio físico aeróbico, la fisioterapia y los antidepresivos (con finalidad analgésica). También es eficaz evitar los factores agravantes de la sintomatología, como son la obesidad, los sobreesfuerzos y las malas posturas. Debido a su carácter cíclico, es conveniente la revisión periódica del paciente.