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¿Por
qué mi hijo mete los pies y tiene los pies planos?
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El motivo habitual de que un niño
"meta los pies" es una torsión fisiológica
de los miembros inferiores durante el crecimiento
que se resuelve espontáneamente en el transcurso
del tiempo. No obstante, es fundamental su valoración
por el ortopeda infantil para confirmar el diagnóstico,
en cuyo caso no suele precisar ningún tratamiento.
Durante el primer año de vida es
normal una actitud de rotación externa de las extremidades
inferiores. Durante los 3 primeros años es normal
que el niño camine con los pies "hacia adentro"
debido a una rotación interna de la tibia y a lo
que se denomina antetorsión femoral, que también
suele corregirse espontáneamente durante el crecimiento.
Las piernas del niño a esta edad tienen una disposición
"en paréntesis" (genu varo). Finalmente,
entre los 3 y los 7 años de edad, las piernas del
niño adoptan una disposición "en equis"
(genu valgo).
En los pies, es normal la inclinación
hacia dentro de la parte anterior del pie durante
el primer año de vida (metatarso varo flexible)
y un falso pie plano. Este pie plano se considera
fisiológico hasta la edad de 4 años y habitualmente
se atribuye a la ocupación de la bóveda plantar
por una espesa capa de grasa y a la hiperlaxitud
de los niños a esta edad. Cuando la disminución
de la bóveda plantar en carga persiste hablamos
de pie plano valgo infantil, y su evolución suele
ser favorable, aunque puede requerir algún tipo
de tratamiento. No obstante, en todos los casos
será el ortopeda infantil el que lo decida. |
¿Cuáles
son las ventajas y los inconvenientes de operar una fractura?
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El objetivo del tratamiento de
una fractura es la recuperación de la morfología
y, sobre todo, de la función del miembro fracturado
en un periodo de tiempo lo más corto posible con
una consolidación (unión ósea) normal. Se consigue
mediante la reducción de la fractura (cuando está
desplazada), la contención de la misma (inmovilización)
hasta la consolidación, y la rehabilitación. Tanto
la reducción como la contención se pueden conseguir
con métodos ortopédicos o quirúrgicos.
Las populares escayolas constituyen
el método de inmovilización más frecuente, y deben
mantenerse el mínimo tiempo necesario, hasta que
la consolidación de la fractura permita que se contenga
"por sí misma". Cuando la inmovilización
con escayolas se prolonga en el tiempo ocasiona
rigideces articulares, trastornos tróficos tisulares
y, sobre todo en los miembros inferiores, riesgos
tromboembólicos. La cirugía suele reducir estas
complicaciones y acelerar la restauración de la
función perdida en el miembro fracturado. Sin embargo,
tiene los inconvenientes del riesgo anestésico,
de la infección, de poder interferir con la consolidación
natural de la fractura y otras. De manera genérica,
se operan las fracturas consideradas inestables,
en las que es insuficiente la contención exclusivamente
con una escayola, las fracturas abiertas y las de
otros casos particulares. |
¿Es
bueno el deporte?
| Por
supuesto, pero, como todas las cosas, en su justa
medida, siempre adaptado a las capacidades del individuo
que lo practica y asesorado por un especialista
en la materia. De lo contrario, suele ser generador
de patologías muy variadas. |
¿Qué
es una artroscopia?
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La artroscopia es una técnica de
diagnóstico y de tratamiento realizada en el interior
de una cavidad articular bajo el control directo
de la vista. Por realizarse a través de un mínimo
abordaje, tiene una pequeña morbilidad y permite
una relativamente rápida recuperación postoperatoria.
La mayor parte de las artroscopias
se realizan en la rodilla, y su indicación más frecuente
es el diagnóstico y el tratamiento de los meniscos
rotos. También permite evaluar y tratar lesiones
ligamentarias, sinoviales y condrales, y permite
lavados articulares en rodillas artrósicas. En otras
articulaciones, sobre todo en el hombro, también
puede estar indicada. |
¿Por
qué me duele la espalda y cómo puedo prevenirlo?
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El dolor de espalda lumbar (lumbalgia
o lumbago) afecta al 80% de la población adulta
en algún momento de la vida. Sus causas pueden ser
múltiples: sobrecargas musculares, contusiones y
fracturas, problemas de la piel, hernias de disco,
estrecheces del canal vertebral, infecciones, tumores,
enfermedades alejadas de la espalda en las que el
dolor se refiere allí (pancreatitis, enfermedades
intestinales, prostatitis, aneurismas abdominales),
etc. Aunque algunas de ellas son graves (lo que
determinará el especialista), la mayoría son problemas
mecánicos debidos a la artrosis, los traumatismos
y/o los microtraumatismos. Éstos suelen depender
de los esfuerzos a los que la espalda está sometida
y de la forma en la que trabaja, sin olvidar que
hay circunstancias sociales y psico-afectivas que
pueden desencadenar y/o mantener el dolor.
El tratamiento de las lumbalgias
agudas benignas se resume en reposo, calor, fisioterapia
y la oportuna medicación. El de los casos cronificados
(aproximadamente el 10% del total), donde el dolor
en sí se convierte en enfermedad, es más complejo.
En todos los casos, cuando la sintomatología lo
permite, es conveniente la adopción de normas
higiénico-dietéticas y la rehabilitación
de la musculatura de la espalda. Los ejercicios
recomendados se realizarían preferiblemente en la
clínica de Fisioterapia o en el domicilio de los
pacientes con las pautas que el fisioterapeuta establezca,
dedicando un mínimo de 10 minutos diarios a ellos.
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¿Qué
es y cómo se previene la osteoporosis?
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La osteoporosis es una pérdida
de la masa ósea. Debilita los huesos y los predispone
a las fracturas. Ocurre de manera fisiológica en
todas las personas a partir de una determinada edad,
sobre todo en las mujeres después de la menopausia,
y a ella contribuyen la falta de ejercicio físico,
las dietas pobres en calcio, el consumo de alcohol
y tabaco, etc.
Las medidas preventivas más eficaces
son el ejercicio físico diario (ideal en forma de
paseos al sol en las personas que no pueden realizarlo
de otra manera), y una alimentación adecuada. También
es eficaz prevenir las caídas (graduando la vista,
controlando la tensión arterial, teniendo cuidado
con las escaleras y los suelos resbaladizos, etc);
no levantar pesos ni hacer esfuerzos que obliguen
a doblar la espalda en exceso; no usar asientos
o butacas muy blandos y hundidos (mejor rígidos
y con apoyabrazos); y dormir en camas duras con
almohadas blandas, así como levantarse lentamente
y con suavidad, ayudándose de las manos.
En relación con la alimentación,
se recomienda el consumo de productos ricos en calcio
y en vitamina D, que facilita la absorción del calcio,
y los alimentos ricos en vitamina C. Por el contrario,
debe evitarse el consumo de café, alcohol y tabaco,
y las dietas con exceso de proteínas. También es
conveniente reducir el consumo de pan y sal. Los
productos más ricos en calcio son la leche y los
derivados lácteos (queso, yoghourt, etc.), preferiblemente
desnatados. Otros alimentos que contienen calcio
son las alubias, los vegetales, el pan, las sardinas,
el salmón, las gambas, las ostras, etc. Contienen
vitamina D el aceite de pescado, la yema de huevo,
la mantequilla, las zanahorias y las leches enriquecidas.
Son ricos en vitamina C las frutas y las verduras.
Finalmente, las proteínas animales abundan en las
carnes y en los pescados. |
¿Qué
es, cómo se trata y cómo se previene la artrosis?
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La artrosis es una enfermedad articular
caracterizada por la destrucción del cartílago que
normalmente recubre los extremos de los huesos para
facilitar su fricción. Afecta, sobre todo, a las
manos, a la columna vertebral, a las rodillas y
a las caderas, y su frecuencia aumenta con la edad.
Los objetivos del tratamiento de
la artrosis son controlar el dolor y la discapacidad
que ocasiona, y retrasar la destrucción del cartílago
articular. En todos los casos, el tratamiento debe
ser individualizado y secuencial: dictado por la
evolución de la enfermedad (no irremediablemente
invalidante) y comenzando por los métodos terapéuticos
de menor morbilidad (los menos agresivos para el
paciente). Así, por ejemplo, antes de la cirugía
debe recurrirse a las medidas farmacológicas, a
la educación al paciente y a su familia mediante
programas y cursos de autocuidado, a la fisioterapia
y a las terapias ocupacionales, a las ortesis e,
incluso, a las medicinas complementarias y alternativas
(aunque su eficacia se deba muchas veces al efecto
placebo).
En la actualidad, los únicos factores
de riesgo potencialmente modificables para prevenir
la artrosis son la obesidad, el "stress"
mecánico articular y los traumatismos articulares.
La eficacia clínica de las recientemente denominadas
drogas modificadoras de la enfermedad artrósica
es controvertida, y prácticamente se limita al campo
experimental. Lo mismo ocurre con otros tratamientos
"restauradores" de las superficies articulares,
como son los transplantes celulares, los factores
de crecimiento y las matrices artificiales. |
¿Qué
es y cuánto dura una prótesis articular?
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El cartílago articular adulto no
tiene capacidad para repararse. Por este motivo,
el único tratamiento actual posible cuando el daño
de aquél es severo y extenso consiste en la sustitución
de la superficie articular dañada por una prótesis.
Una prótesis es un implante artificial
adaptado y fijado a los extremos óseos articulares
para intentar reproducir la función de la primitiva
articulación. La componen materiales "biocompatibles"
(no rechazados por el organismo), como son aleaciones
de diferentes metales, polímeros como el cemento
óseo o el polietileno, y cerámicas. En ausencia
de complicaciones infecciosas y de otro tipo, la
duración o supervivencia de una prótesis depende
del desgaste de sus superficies articulares y de
la calidad de su fijación al hueso huésped. La supervivencia
aproximada de las prótesis de cadera y rodilla a
los 10 y 15 años de su implantación es del 90% y
80%, respectivamente. |
¿Qué
es este bulto?
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La causa de un bulto puede ser
muy variada: banal (como, por ejemplo, un quiste
sinovial en la muñeca) o grave (como, por ejemplo,
un tumor maligno del hueso o de las partes blandas).
En la evaluación de un bulto se considera la edad
del paciente y las características de la tumoración:
localización, tamaño, profundidad, consistencia,
velocidad de crecimiento, relaciones con los tejidos
de vecindad, sintomatología que pueda ocasionar,
etc. En base a todo ello se orienta la naturaleza
de la lesión y su manejo posterior.
Los tumores malignos originados
en el hueso son poco frecuentes. En una población
de 100.000 habitantes se diagnosticaría uno cada
año. Los tumores malignos originados en las partes
blandas son dos veces más frecuentes que los óseos.
No obstante, la mayoría de los tumores de las partes
blandas son benignos (100 benignos por cada uno
maligno). De manera general, un bulto atribuído
a un tumor benigno después de terminado el crecimiento
que se hace doloroso y de repente comienza a doler
debe ser evaluado sin tardanza por el traumatólogo. |
¿Por
qué me duele todo?
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La expresión de "me duele
todo" puede ser la manifestación de patologías
muy distintas, lo que hace difícil su valoración.
Son causa de dolores generalizados musculoesqueléticos
distintas enfermedades de naturaleza reumática,
infecciosa, metabólica, tumoral o psiquiátrica.
La causa más frecuente de la queja es la denominada
fibromialgia, que afecta al 2-4% de la población
general. Otra causa frecuente es la poliartrosis.
La causa de la fibromialgia es
desconocida, aunque puede desencadenarla cualquier
acontecimiento que altere la salud (física, psíquica
o social) del individuo, habitualmente del sexo
femenino. El diagnóstico de la enfermedad es eminentemente
clínico y el tratamiento combina la psicoterapia,
el ejercicio físico aeróbico, la fisioterapia y
los antidepresivos (con finalidad analgésica). También
es eficaz evitar los factores agravantes de la sintomatología,
como son la obesidad, los sobreesfuerzos y las malas
posturas. Debido a su carácter cíclico, es conveniente
la revisión periódica del paciente. |
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